Ir al contenido principal

Entradas

Diário de um missionário (parte 2)

Há um par de dias voltei de uma segunda viagem de missões para a cidade de Maués, na Diocese de Parintins. Participei como um dos auxiliares da Mission Brazil, que organiza a Missão em parceria com Focus e contando com a acolhida do Bispo D. José Albuquerque de Araújo e do P. Jânio Negreiros, Pástor da Paróquia Nossa Senhora da Assunção, em Maués.   O grupo era mais ou menos grande, mais de vinte missionários. O meu papel principal era ajudar com a tradução do inglês ao português e viceversa, mas, como no ano passado, acabei cumprindo com outras funções relacionadas com o anúncio do Evangelho, a formação e o apostolado direto com pessoas e comunidades.  Como na minha primeira partilha, vou dividir o texto em alguns pontos que considero foram os mais significativos da minha experiência pessoal.  Com o Padre Marciney, quem nos recebeu no Seminário de Manaus  Maria Guia: Um ano depois No ano passado, quando aceitei participar na Missão a Maués, ainda me encontrava ...

¿Qué tierra soy?

  ¿Qué tierra soy?  ¿Qué tierra soy, cuando das tu semilla, acaso polvo seco de camino, piedras de superficial desatino o espinas de incesante rencilla? ¿Cuándo seré aquella dócil arcilla, fiel a su Creador, a su destino, al árbol vital, luminoso pino, ante el cual doblo alegre la rodilla? Limpia la tierra de mi corazón, y crezca en mí la semilla divina, palabra íntima de tu perdón.   Y esta campiña que sin ti declina suplique la prenda de salvación, la morada que espero cristalina.

Disminuye

Disminuye Necesario es que yo disminuya, que me retire a la quieta soledad, que de esta trampa mi corazón huya para volver fresco en paz y libertad. Que disminuya ante Cristo como Juan, que mi hombre viejo muera y nazca el nuevo, dejando de una vez el mundano afán, como un pollito el cascarón del huevo. Refresca mi frente, Padre, con tu paz; sin ti soy nada y me cuesta respirar sin tu amor, que me sostiene al caminar. Retira el vinagre, la injuria falaz, y dame la miel para en fin abrazar al hermano que Tú me has querido dar. Comentario:  En este poema hay una referencia a un bello pasaje de la Spe Salvi, de Benedicto XVI, que habla de la oración como un espacio de purificación de las propias pasiones que vuelve al hombre apto para Dios y sus hermanos.  "Agustín se refiere a san Pablo, el cual dice de sí mismo que vive lanzado hacia lo que está por delante (cf. Flp 3,13). Después usa una imagen muy bella para describir este proceso de ensanchamiento y preparación del corazón h...

Não sou profeta

Não sou profeta Não sou profeta nem filho de profeta, mas vaqueiro e cultivador de sicômoros. Não busco agradar com palavras aos homens, mas responder a um chamado do Céu recebido. Foi o Senhor quem me chamou a profetizar e me tirou da paz do rebanho e dos figos, do trabalho duro que apacigua o espírito e torna as mãos do homem calejadas e fortes. A verdade, ainda que dura, o coração liberta, e as provações buscam sempre o bem do homem: sua conversão das mundanas vaidades e seu retorno ao Senhor, amante da vida. Tudo te deixa, pois me deixaste, e ainda não percebes que, sem mim, só a morte colherás no fim desta humana aventura. Mas não deixarei que se perca meu rebelde e amado filho, pois meu Amor por ele não conhece limites: uma Cruz será a triunfante resposta para trazê-lo de volta do humilhante exílio, à Casa Paterna, por mim construída. Cruz que, sobre um monte erguida, abraça redentora a todos os meus filhos... A solidão então não será mais invencível para os que esse abraço com a...

Revolução

Revolução Nos primeiros trinta anos de tua curta vida, poderás dizer que és revolucionário. Depois, os cabelos brancos e a pele enrugada delatarão que deixaste de ser a solução para integrar as filas dos que são o problema. Então, teus sucessores na eterna revolução te pedirão contas pelo que terás construído— com fúria impiedosa, sem misericórdia, sem ver em ti o irmão, o camarada de ardentes armas. Sê, por isso, paciente com os mais velhos, com aqueles que imperfeitamente constroem. Aprende com eles e, quando for possível, corrige— não pelas praças, gritando aos quatro ventos, mas pondo-te ao lado, os ombros despidos ofertando ao andor humano, à procissão serena que as dores e alegrias da história vai conduzindo ao seu cumprimento.

Rebeldía

Rebeldía Obstinado el asceta sube a la escarpada cima en la cual reposa el Santuario majestuoso, uno más en la fila de descalzos penitentes una mañana soleada y fresca de mayo. Tiempo atrás fue un sanguinario soldado y corría atrás de los títulos mundanos, hasta que un día dejó las armas a un lado y se retiró a una vida solitaria y austera. Al llegar al pie de la imagen de la Virgen Santa y de la vieja Cruz de madera quemada, nuevamente pronunciará su consagración —que es rebeldía, a la brasa adormecida, del pecado tea—, pero que antes es amor a la Madre Iglesia, a la Esposa de Cristo, Santa y pecadora. Son tiempos del Papa Martín I y del Confesor, Máximo, monje y sabio; tiempos de Constante, emperador y hereje, que una falsa imagen del Cristo violento imponía con cruel prepotencia. Llegado el momento de su entrega, esperado y solemne, ensayado mil veces en su solitaria celda, aflora en su corazón otra rebeldía, inquieta y ruidosa: el temor por su vida y la del pueblo, por la pureza de...

Pudor

Pudor No es jugar con palabras escribir estos versos,  aunque el fruto sea solo un pálido bosquejo, de lo que busco y solo a veces encuentro,  en el corazón de un mundo que es ancho y ajeno.  No es un espejo de mi pobre sentimiento,  que poco a poco va disminuyendo,  para que brillen las cosas y las personas,  y los lazos que entre ellas, dulcemente se forman.  Es el poema el lugar misterioso, en el que el yo lentamente disminuye, y se abre al tú, y también al nosotros, a la empresa común de buscar esa cumbre, un blanco sereno, un frescor del alma, el soplo de un espíritu aleteante, que a la verdad nos lleva fiel y constante.  Lugar de silencio, de austera paciencia,  de palabras que humildes a Dios adoran,  aunque solo sus pasos lejanos presientan,  aunque sordas sus caricias ya no sientan,  y su amor imperfectas, disonantes, canten, completando, sin saberlo, la creadora gesta. 

Pedro y Pablo

Pedro y Pablo En Antioquía Pablo le recordó a la Piedra que era piedra y no movediza arena, que no podía cojear con las dos piernas ni agradar al Señor y a los judaizantes. Arriesgaba un nuevo exilio en Tarso, precio a pagar por la paz de las iglesias. Recordó a Esteban y también al Bautista, a los cristianos que él mismo persiguiera y la voz del Señor camino de Damasco. Siglos después, en la Capilla Paulina, no muy lejos del lugar de su martirio, en un fresco la Piedra crucificada fija los ojos de pescador en Pablo, el hermano, caído del caballo,  cual hombre viejo que muere, para que nazca el nuevo, cristificado*.  *Este poema está inspirado en una reflexión de Benedicto XVI sobre los frescos de Miguel Ángel en la Capilla paulina. Aquí les comparto el link a la reflexión y más abajo también la imagen de Pablo, hacia la cual Pedro dirige la mirada crucificado: 

Baobabs

Baobabs Preocupado estabas por ese trabajo simple y sin brillo de arrancar raíces, aquellas que poco a poco del trigo se distinguen revelando su esencia de fiera cizaña. No es tu talante el del moralista pero insistías en este asunto por la urgencia, por recordar a aquel hombre que perdió su planeta al ser devorado por enormes baobabs. Dejó pasar el tiempo, descuidó aquel trabajo que solo él podía llevar a cabo, aburrido y fácil, que por sí solo es nada pero que, de faltar, nada conservarse puede. Cada uno debe cuidar su propio planeta, ese terreno que le ha sido confiado en una esquina del universo para ver la puesta del sol —remedio a toda tristeza— cuantas veces necesario sea, para tener adonde volver después de visitar, inquieto, la tierra lejana de otros planetas.

Mercenarios

MERCENARIOS En tiempos de Jesús, los fariseos se habían sentado en la cátedra que antes ocupara Moisés. Ponían sobre los hombros del pobre pesados fardos que ellos mismos no estaban dispuestos a cargar. Eran mercenarios, no pastores, que abandonaban al rebaño con tal de salvar el propio pellejo del ataque del lobo, siempre al acecho... Eso cuando no eran ellos mismos el lobo disfrazado de cordero. El pastor verdadero conoce a sus ovejas y ellas reconocen su voz; no huye ante el ataque del lobo y entra siempre por la puerta para confortar al pobre redil. Si alguna vez te ofrecen ser pastor, piénsalo bien y pregúntate a ti mismo si estás dispuesto a dar la vida, si a la Iglesia de Cristo quieres desposar o solamente, cual mercenario, despojar. * Los simoníacos, de Salvar Dalí, inspirado en el Canto XIX del Infierno de la Divina Comedia de Dante. 

Partida

Partida Luego de que Elías sobre los hombros, mientras pasaba, le pusiera el manto, comprendió Eliseo que todo dejaría: para ser profeta, sus padres y tierras. Pidió solamente despedirse con un beso de los suyos, a quienes ya no volvería, y luego dos bueyes mandó asar y al pueblo ofreció un frugal banquete. Eliseo, el hijo bueno y responsable que con sus propias manos la tierra araba y a quien los funcionarios respetaban, se fue porque el mismo Dios lo llamaba para seguir a Elías, su único profeta. Y aunque llora el corazón su partida, el rostro se endurece como la piedra y la oración arrecia, confiada en que el Cielo no olvida una tierra que cría profetas. Y el dolor de la ausencia dará sus frutos, no solo en los sitios a los que vaya, sino en el surco solitario y en la noche austera que antes llenara con su presencia. * “Picking up the Mantle,” 16 x 20, Acrylic on Canvas, by artist Matt Philleo. Mais informações neste enlace

Capilla

Capilla En San Luis de los Franceses hay una capilla que solía visitar en mis paseos por Roma, con tres grandes pinturas de Caravaggio retratando la saga del santo publicano: A la izquierda, el resplandor del llamado de una luz que es el mismo Cristo, que ilumina el rostro de Mateo y de un dedo que lo señala preciso: «Ven y sígueme». Al centro, la redacción del Evangelio, que nos ha dejado tantos hechos y palabras del Divino Maestro; Finalmente, a la derecha, el martirio, el destino de los que todo lo dejaron para recibir el ciento por uno, para ser conformados al Cristo que tanto amaron y hasta el fin siguieron. Luego de un rato salgo del templo imaginando mi personal capilla: la sorpresa por esa cálida luz vespertina que un día mi rostro también iluminó; el Evangelio que aún a tientas escribo, esperando un día, también como Mateo, completar la carrera y alcanzar la meta del abrazo eterno con Cristo amigo.

Espera

Espera Espero con ansia el día de la ira en que Elías subirá el Monte Carmelo y se burlará de los falsos profetas que al pueblo engañaban con vanos rituales. De manos atadas espero ese día en que la pura oración escondida podrá rasgar el viento, nítida y ágil, y encontrar un eco en los corazones. Con los labios secos y la lengua pegada al paladar, espero ese día, agazapado, haciendo el bien que puedo, escondido de los violentos. Hubo un tiempo en que blandí la espada, en que marché dispuesto a dar mi vida sin los cálculos mezquinos del veterano, sin las heridas amargas de la derrota. Pero hace tiempo guardé la espada y preferí esta vida a sacrificarla, los cálculos y el lamerme las heridas. Pero sé que en mi corazón aún resiste una llama, una pequeña brasa de esperanza, un recuerdo del juicio y de las hazañas de un profeta que expulsa, al fin y para siempre, la idolatría.

Hineni

Hineni Aquí estoy, una vez más he obedecido  y he venido con estos mis huesos húmeros a esta cita que tu Espíritu ha querido, con los tuyos y el cenáculo vencido. Aquí estoy, mi regazo no se ha negado, pues el amor no se arredra ante los números: muchos... pocos... acepto los que me has dado; ya en la Cruz, dolorosa, los he arropado. Y esa sombra que una vez más me ha cubierto, fresca, dulce, amable, pacífica y cálida... Recuerda el día en que mis puertas he abierto a ti, mi Luz, Vía y Verbo descubierto. Lenguas de fuego a tus siervos no han quemado; han cambiado a los que antes, pusilánimes, hoy, intrépidos, tu nombre han anunciado en toda lengua del mundo ya habitado.

Chaypi

Chaypi Aquí en el desierto has querido quedarte con tus hijos, en la aridez de espinas y piedras. Aquí de nuevo tu Fiat se repite como un arrullo suave y potente que baña de rocío las montañas rebeldes. Madre santa, no abandonas a tus hijos, sobre todo cuando parecen perder el rumbo en parajes que nunca soñaron transitar. Los conduces con ternura infinita y hasta los cactus espinosos por tu amor florecen, dando en mayo dulces frutos: tunas y sancayos . Una vez más aquí, también con temblor, he pronunciado mi titubeante sí que a Dios presentas como Rebeca, que al pequeño Jacob hizo pasar por el fuerte Esaú, obteniéndome la gracia de una nueva humanidad en Cristo, la flor más bella que esta tierra agreste de tu seno inmaculado hizo el Padre nacer.

Emaús

Emaús Por el camino discurríamos la gran derrota y mi desolación y la tuya se alimentaban la una de la otra, circularmente, sin fin. Atrás quedaba Jerusalén y el calor de la comunidad condenada a disolverse, a perecer. Atrás quedaban tantos sueños y las lecciones del más dulce Maestro que ya no existe más. Todo indicaba que era el Mesías: sus milagros, sus palabras y la esperanza que como nadie sabía infundirnos. Tan absortos estábamos en nuestra triste letanía que nos sorprendió la pregunta de un tercer peregrino, unido a nuestro paso con andar firme y sereno: —¿De qué hablabais? Nos desahogamos entonces con quien, paciente en la escucha primero, fue luego duro y tajante en la reprensión. Nos reprochó la esclerosis de nuestro corazón y el olvido de las Escrituras y las profecías que anuncian la pasión y la muerte como una etapa de la misión. Su explicación nos dejó pensativos y cuando al llegar a Emaús parecía seguir de largo, lo invitamos a quedarse con nosotros para cenar y seguir c...

Via Lucis

Via Lucis ¿Recuerdas lo que nos dijo aquella tarde  antes de que el Vía Crucis comenzara?  ¿Recuerdas que nos dijo: «No se turben...  pues volveré por ustedes,  órfanos no se quedarán»? Después de la cena y de lavarnos los pies,  después de que Judas le abrió las puertas al Maligno.  Lo recuerdo ahora que el Vía Lucis ha comenzado;  que lentamente la Pascua todo lo va cambiando  y que este mundo se va llenando  de esos espacios en su Corazón glorificado. Anhelo, hermano, esa morada,  ese lugar en la Casa del Padre preparado.  A veces, en sueños, logro entreverlo  y piso a tientas, como un niño, sus umbrales.

Pascua

Pascua El más bello encuentro imaginable  sobre la faz de la tierra desolada  se produjo el séptimo día,  hoy en el primero transformado. Se produjo entre el Cristo y su Madre  en la mañana aún naciente de la Pascua,  cuando los primeros pájaros cantaban  y un suave rocío la tierra acariciaba. La fe más bella fue con la gloria premiada  y al corazón más puro la gracia besaba,  cuando María vio a su retoño fresco y sonriente  entrar por la puerta entreabierta de la casa. «¿No te dije que todas las cosas renovaba  y que solo por poco tiempo no me verías?». Mujer y Madre, ahora ponte en camino,  pues nacerá de tu seno una santa estirpe  cuando el Espíritu de nuevo con su sombra te cubra  y acunes en el regazo a la amada Esposa. *  "Cristo resucitado aparece a su Madre" , obra de Juan de Flandes (siglo XV).

Lavatorio

Lavatorio Dulce Jesús, ¿Tú me lavas a mí los pies?  ¿A mí, rudo y terco pescador,  que nada ha entendido de tus modos,  de la humilde alegría, del camino de la Cruz? El espíritu está dispuesto pero la carne es débil,  y aún me comparo a mis hermanos,  a los que el Padre te dio y me llamas a servir. Aún compito buscando glorias humanas,  cosechar trofeos que ofrecerte  como un gladiador que lucha por su vida  buscando mostrar su valor. Pero si esta es la condición para ser tu amigo, lávame los pies y también la cabeza.  Si solo los pies son necesarios, que así sea. Dices que te vas y que no podré seguirte.  ¿Por qué, Señor?  Yo te seguiría hasta la muerte,  aunque presiento —más allá del impulso  y con sincero dolor—  que esta es solo tu hora y no la mía.

Sentimiento del fin

Sentimiento del fin El sentimiento del fin estaba en el ambiente cuando a Felipe acudieron unos extranjeros, queriendo ver a un Jesús decidido y turbado, después de haber sido ungido en Betania con trescientos gramos de perfume de nardo ante la mirada escrutadora de Judas y de los judíos que veían en Él y en el buen Lázaro un peligro. Recordó entonces Jesús el grano de trigo que todo adulto está llamado a ser... Ese grano que desaparece en la tierra hambrienta para dar lugar a un lozano arbusto, al otro, al más joven, dejándolo respirar y crecer. El sentimiento del fin se podía oler como la tierra húmeda que anuncia la lluvia, que trae nueva vida y a veces destrucción... El Hijo del hombre sobre un burrito no se deja engañar por los hosannas que en «crucifícalo» pronto se transformarán. Sabe lo que hay en el corazón del hombre. Pide apenas al Padre una cosa: no el ser librado de esta hora, sino que sea glorificado su nombre una vez más. Y la respuesta llega pronto en la forma de un tru...