Hineni
Aquí estoy, una vez más he obedecido
y he venido con estos mis huesos húmeros
a esta cita que tu Espíritu ha querido,
con los tuyos y el cenáculo vencido.
Aquí estoy, mi regazo no se ha negado,
pues el amor no se arredra ante los números:
muchos... pocos... acepto los que me has dado;
ya en la Cruz, dolorosa, los he arropado.
Y esa sombra que una vez más me ha cubierto,
fresca, dulce, amable, pacífica y cálida...
Recuerda el día en que mis puertas he abierto
a ti, mi Luz, Vía y Verbo descubierto.
Lenguas de fuego a tus siervos no han quemado;
han cambiado a los que antes, pusilánimes,
hoy, intrépidos, tu nombre han anunciado
en toda lengua del mundo ya habitado.

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