Elegía salmódica Nos pidieron tocar un canto de fiesta, cuando era solo pena lo que nos nacía, y gran nostalgia de la divina gesta, hodierna y lejana, en la mañana fría. Muy cerca al río, al arrullo de las aguas, nuestra flautas silbaron un salmo triste, suplicando que al enemigo mostraras, tu fuerza así como a nosotros lo hiciste. No fueron los artífices nuestros músculos, de las magníficas victorias pasadas, sino tu amor, que no conoce crepúsculos, Que permite al cojo dar grandes zancadas, y hace mártires a los que eran homúnculos, dóciles ovejas a las descarriadas.
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fé: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.