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Mostrando las entradas de noviembre, 2025

Elegía salmódica

Elegía salmódica Nos pidieron tocar un canto de fiesta,  cuando era solo pena lo que nos nacía,  y gran nostalgia de la divina gesta,  hodierna y lejana, en la mañana fría.  Muy cerca al río, al arrullo de las aguas,  nuestra flautas silbaron un salmo triste, suplicando que al enemigo mostraras, tu fuerza así como a nosotros lo hiciste.  No fueron los artífices nuestros músculos,  de las magníficas victorias pasadas, sino tu amor, que no conoce crepúsculos, Que permite al cojo dar grandes zancadas, y hace mártires a los que eran homúnculos,  dóciles ovejas a las descarriadas.         

Inicuo don

Inicuo don ¿Qué tengo yo que no lo haya recibido? ¿No lo usaré para hacer amigos,  como el astuto administrador,  ahora que es inminente el juicio?  "Hagan amigos con dinero inicuo",  dijo Jesús, Santos intercesores,  que me extiendan la mano,  y me libren del abismo. Esa parábola, que antes no entendía,  ahora cuánto me ilumina:  Todo es inicuo, si lo escondo en un agujero,  si me lo guardo solo para mí.  Todo es don, destinado a circular,  como el aire fresco, que entra en la sala,  aroma del campo, de flores silvestres, de tardes gastadas en alegre comunión,  que fecundan mi antes mustia soledad,  hoy Soledad ante mi Dios,  mi Padre y Creador, fuente de todo don.  Pasajes bíblicos a los que el poema hace referencia:  Lc 16,1-3 (Parábola del administrador astuto) 1Cor 4,7 (¿Qué tienes que no hayas recibido?) Mt 25,14-30; Lc 19,11-27 (Parábola de los talentos) Comentario de la IA: Me parece un poema te...

Fray Escoba

Fray Escoba Con su escoba Fray Martín barría el piso,  del convento, en donde era un simple hermano,  corazón casto, que echaba, indiviso, a espíritus malignos, con dura mano. Martín de la Caridad, cuidaba enfermos,  sin importar raza o social condición,  daba consejos, a los hombres perplejos, y asistía a todos con pura oración. A sus pies el gato, el perro y el ratón,  se alimentaban, quietos, en armonía,  preanunciando así una nueva creación.  Intercede por mí, Martín, este día,  que viva como tú, en santa oblación,  cercano al Padre, en alegre lozanía.    

Profeta rebelde

Profeta rebelde Sí, soy yo el profeta rebelde,  el que dormía mientras los otros rezaban,  porque nuestro barco se iba a pique.  Soy yo el que dio el salto al mar turbulento,  sabiendo que caería en tus brazos.  El que tres días estuvo en el vientre de la ballena,  para luego ser vomitado y volver a la tierra.  Soy yo, una pálida figura,  de Aquel que vendrá, para dar otro salto,  hasta lo más profundo de los infiernos.  No será rebelde, sino obediente,  y querrá como Tú, que todos se salven,  y extenderá la mano, en socorro de Adán,  y volverá a tu casa, de donde salió,  después de cumplir, con esmero su misión, de dar a los hombres una única señal,  a esta generación, adúltera e incrédula:  la de Jonás, el profeta rebelde,  la del amor, que crucificado,  en apariencia vencido y destrozado,  derrota para siempre a la muerte y al pecado.  

Mis amigos santos

Mis amigos santos Mis amigos santos, siempre me acompañan, aunque ya no lo sienta, aunque yo lo olvide, con cálido temple ellos no me olvidan, con fiel ternura, que a mi amargor despide.    Mis amigos santos en mi corazón  permanecen y yo también en el de ellos,  son mis hermanos, familiares destellos,  de un mismo Padre, fuente de bendición.  Mis amigos santos, ya viven en Cristo, su vida es puro don, para sus hermanos,  para mí, que aún en los males insisto, en las medias tintas de caminos vanos, que al amor liberador aún resisto,  y a la dulce gesta de abrazos lozanos.