La adúltera Una a una fueron soltando las piedras, los que rabiosos querían lapidarte, sus corazones son venenosas hiedras, que a Jesús presionan para condenarte. Pero Él, probado, resistió una vez más, invitando a tirar la primera piedra, a quien libre de pecados estuviera, y la verdad se impuso al odio tenaz. Se han ido y ahora puede preguntarte: ¿En dónde están, mujer, tus acusadores? ¿Es que ya ninguno quiere lapidarte? Ninguno, dijiste, aún plena de dolores. Yo tampoco, dijo, penas voy a darte, Sino a un Padre, para que libre lo adores.
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fé: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.