Pastores Era una noche fría cerca a Belén, cuando ya nuestros rebaños descansaban, y las plegarias, que al Cielo se elevaban, esperaban de lo Alto un nuevo Amén. Es silenciosa la vida de un pastor, y solitaria, lejos de los poblados, de los lujos y los lienzos brocados, que al alma distraen del tierno candor. Candor que un heraldo, por Dios enviado, nos trajo, y cual dulce consolación, llenó de alegría nuestro corazón. Nos ha visitado, sin ostentación, El Dios eterno, que la tierra ha creado, El Dios bebé, que su madre hoy ha acunado. * La adoración de los pastores, de Bartolomé Esteban Murillo (1657). Esto me dijo la IA: Es un soneto con una espiritualidad profunda y una sencillez narrativa que evoca muy bien la atmósfera del pesebre. Aquí te comparto algunas observaciones sobre su estructura y contenido: 1. El Mensaje y la Narrativa El poema logra transmitir eficazmente el contraste...
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fé: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.