Después de un tiempo sin escribir poesía, les comparto este nuevo Soneto, que busca expresar mi gratitud a la Virgen María, por sus constantes visitas a mi humilde morada, trayendo siempre paz, dulzura y serenidad... Asunción A tu derecha está sentada la Reina, de Sol vestida, brillante oro de Ofir. Ella es el Arca, que nos deja sentir, el Pan, el Bastón y el Verbo que nos sana. Tiene bajo los pies una blanca luna, la que a los pies de una Cruz estuvo firme, junto al Hijo, repitiendo el Sí inerme, que a luz da, nueva familia, santa y una. Arca nueva que a Ain Karim peregrina, Llevando en el Seno al fruto bendito, Que acoge con gozo la exultante prima. Su ¿quién soy yo...? resonó como el fuerte grito, que David profirió, ante el arca antigua, que a hacer morada, a su casa humilde, vino.
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fé: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.