Emaús Por el camino discurríamos la gran derrota y mi desolación y la tuya se alimentaban la una de la otra, circularmente, sin fin. Atrás quedaba Jerusalén y el calor de la comunidad condenada a disolverse, a perecer. Atrás quedaban tantos sueños y las lecciones del más dulce Maestro que ya no existe más. Todo indicaba que era el Mesías: sus milagros, sus palabras y la esperanza que como nadie sabía infundirnos. Tan absortos estábamos en nuestra triste letanía que nos sorprendió la pregunta de un tercer peregrino, unido a nuestro paso con andar firme y sereno: —¿De qué hablabais? Nos desahogamos entonces con quien, paciente en la escucha primero, fue luego duro y tajante en la reprensión. Nos reprochó la esclerosis de nuestro corazón y el olvido de las Escrituras y las profecías que anuncian la pasión y la muerte como una etapa de la misión. Su explicación nos dejó pensativos y cuando al llegar a Emaús parecía seguir de largo, lo invitamos a quedarse con nosotros para cenar y seguir c...
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fé: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.