¿Por qué? ¿Por qué nos despediste al final del día, mandándonos a la otra orilla del lago, cuando la gente coronarte quería, y nosotros también, con celoso amago? ¿Por qué te marchaste a aquella montaña, silenciosa y distante en la oscura noche, y por qué el viento contrario que nos daña, y nuestro esfuerzo inútil, vano derroche? En plena noche caminando viniste, sobre las aguas dóciles a tus pasos... Como un fantasma, te nos apareciste. Tu "soy yo, no temáis", hizo pedazos, la amargura tenaz que en nosotros viste, y el alma a ti se allega sin más atrasos. * "Jesús caminando sobre las aguas" (1888) de Iván Aivazovsky
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fé: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.