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Mostrando las entradas de enero, 2026

¿Por qué?

¿Por qué? ¿Por qué nos despediste al final del día,  mandándonos a la otra orilla del lago,  cuando la gente coronarte quería,  y nosotros también, con celoso amago? ¿Por qué te marchaste a aquella montaña,  silenciosa y distante en la oscura noche,  y por qué el viento contrario que nos daña, y nuestro esfuerzo inútil, vano derroche? En plena noche caminando viniste, sobre las aguas dóciles a tus pasos...  Como un fantasma, te nos apareciste. Tu "soy yo, no temáis", hizo pedazos, la amargura tenaz que en nosotros viste,  y el alma a ti se allega sin más atrasos.    * "Jesús caminando sobre las aguas" (1888) de Iván Aivazovsky

Revestido

Revestido Te has puesto el alba, revestido del blanco,  de la luz, de la pureza bautismal,  y de la estola, yugo liviano y franco,  símbolo de tu entrega ministerial.  Con el severo síngulo te has ceñido,  recordando el dominio de las pasiones,  y el rechazo a las malignas tentaciones,  desde el Edén, por los hombres sostenido.  Finalmente la casulla, dulce casa,  corona tu solemne revestimiento,  protección contra la gélida amenaza.  Ahora estás listo para entregar tu aliento,  a la Palabra, que el odio no amordaza, a la Bendición, que al orbe lleva el viento.