Revestido
Te has puesto el alba, revestido del blanco,
de la luz, de la pureza bautismal,
y de la estola, yugo liviano y franco,
símbolo de tu entrega ministerial.
Con el severo síngulo te has ceñido,
recordando el dominio de las pasiones,
y el rechazo a las malignas tentaciones,
desde el Edén, por los hombres sostenido.
Finalmente la casulla, dulce casa,
corona tu solemne revestimiento,
protección contra la gélida amenaza.
Ahora estás listo para entregar tu aliento,
a la Palabra, que el odio no amordaza,
a la Bendición, que al orbe lleva el viento.

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