Profeta rebelde
Sí, soy yo el profeta rebelde,
el que dormía mientras los otros rezaban,
porque nuestro barco se iba a pique.
Soy yo el que dio el salto al mar turbulento,
sabiendo que caería en tus brazos.
El que tres días estuvo en el vientre de la ballena,
para luego ser vomitado y volver a la tierra.
Soy yo, una pálida figura,
de Aquel que vendrá, para dar otro salto,
hasta lo más profundo de los infiernos.
No será rebelde, sino obediente,
y querrá como Tú, que todos se salven,
y extenderá la mano, en socorro de Adán,
y volverá a tu casa, de donde salió,
después de cumplir, con esmero su misión,
de dar a los hombres una única señal,
a esta generación, adúltera e incrédula:
la de Jonás, el profeta rebelde,
la del amor, que crucificado,
en apariencia vencido y destrozado,
derrota para siempre a la muerte y al pecado.

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