Fray Escoba
Con su escoba Fray Martín barría el piso,
del convento, en donde era un simple hermano,
corazón casto, que echaba, indiviso,
a espíritus malignos, con dura mano.
Martín de la Caridad, cuidaba enfermos,
sin importar raza o social condición,
daba consejos, a los hombres perplejos,
y asistía a todos con pura oración.
A sus pies el gato, el perro y el ratón,
se alimentaban, quietos, en armonía,
preanunciando así una nueva creación.
Intercede por mí, Martín, este día,
que viva como tú, en santa oblación,
cercano al Padre, en alegre lozanía.

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