Rebeldía Obstinado el asceta sube a la escarpada cima en la cual reposa el Santuario majestuoso, uno más en la fila de descalzos penitentes una mañana soleada y fresca de mayo. Tiempo atrás fue un sanguinario soldado y corría atrás de los títulos mundanos, hasta que un día dejó las armas a un lado y se retiró a una vida solitaria y austera. Al llegar al pie de la imagen de la Virgen Santa y de la vieja Cruz de madera quemada, nuevamente pronunciará su consagración —que es rebeldía, a la brasa adormecida, del pecado tea—, pero que antes es amor a la Madre Iglesia, a la Esposa de Cristo, Santa y pecadora. Son tiempos del Papa Martín I y del Confesor, Máximo, monje y sabio; tiempos de Constante, emperador y hereje, que una falsa imagen del Cristo violento imponía con cruel prepotencia. Llegado el momento de su entrega, esperado y solemne, ensayado mil veces en su solitaria celda, aflora en su corazón otra rebeldía, inquieta y ruidosa: el temor por su vida y la del pueblo, por la pureza de...
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fe: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.