Pudor No es jugar con palabras escribir estos versos, aunque el fruto sea solo un pálido bosquejo, de lo que busco y solo a veces encuentro, en el corazón de un mundo que es ancho y ajeno. No es un espejo de mi pobre sentimiento, que poco a poco va disminuyendo, para que brillen las cosas y las personas, y los lazos que entre ellas, dulcemente se forman. Es el poema el lugar misterioso, en el que el yo lentamente disminuye, y se abre al tú, y también al nosotros, a la empresa común de buscar esa cumbre, un blanco sereno, un frescor del alma, el soplo de un espíritu aleteante, que a la verdad nos lleva fiel y constante. Lugar de silencio, de austera paciencia, de palabras que humildes a Dios adoran, aunque solo sus pasos lejanos presientan, aunque sordas sus caricias ya no sientan, y su amor imperfectas, disonantes, canten, completando, sin saberlo, la creadora gesta.
Este Blog quiere hacer eco al llamado del Apóstol a una reconciliación con Dios (Ver 2Cor 5,10). A partir de mi testimonio personal, mi idea es compartir con ustedes, de manera muy libre, semillas de esa reconciliación (y de la nostalgia que tenemos de ella), en la experiencia humana, iluminada por la Fe: en las Sagradas Escrituras, en el Magisterio de la Iglesia, en la literatura, en el arte, en la cultura, en nuestras relaciones con los demás.