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Partida



Partida


Luego de que Elías sobre los hombros,

mientras pasaba, le pusiera el manto,

comprendió Eliseo que todo dejaría:

para ser profeta, sus padres y tierras.


Pidió solamente despedirse con un beso

de los suyos, a quienes ya no volvería,

y luego dos bueyes mandó asar

y al pueblo ofreció un frugal banquete.


Eliseo, el hijo bueno y responsable

que con sus propias manos la tierra araba

y a quien los funcionarios respetaban,

se fue porque el mismo Dios lo llamaba

para seguir a Elías, su único profeta.


Y aunque llora el corazón su partida,

el rostro se endurece como la piedra

y la oración arrecia, confiada en que el Cielo

no olvida una tierra que cría profetas.


Y el dolor de la ausencia dará sus frutos,

no solo en los sitios a los que vaya,

sino en el surco solitario y en la noche austera

que antes llenara con su presencia.


* “Picking up the Mantle,” 16 x 20, Acrylic on Canvas, by artist Matt Philleo. Mais informações neste enlace

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