Sin cera
Hoy al Padre Bueno pedí ser sin cera
y estar atento a la mala levadura
de los escribas, seductores del alma,
como la viuda fiel en la prueba dura.
Como esa anciana, no donar lo que sobra
sino la vida, la sangre que perdura;
no en angustia, sino en cristalina calma,
en paz y alegría, en gozo y ternura.
Hoy al Padre Bueno pedí ser sin cera,
sin falsos requiebres ni amarga dulzura,
donar lo que soy sin añadir un codo
al valor de mi vida, a mi real estatura.
* Marcos 12,41-44 y Lucas 21, 1-4

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