Francisco*
Cuentan que Francisco amaba la Escritura
y pedía siempre, a sus frailes queridos,
que la Biblia recogieran con ternura,
cuando la hallaran en rincones perdidos.
Pero no solo la Biblia les pedía
que trataran así, con delicadeza,
mas todo libro, pues también contenía,
palabras que la Escritura adereza.
Era sensible el santo al Dios que se expresa
con humildes palabras para salvarnos,
sentándose con nostoros a la mesa.
Sensible a Jesús, que vino aquí a buscarnos,
haciendo suya nuestra humana pobreza,
para dulcemente hacia el Padre llevarnos.
* Este poema hace parte de mi poemario Brisa suave, que publiqué el año pasado en Amazon.
Y este es el enlace para mi artículo sobre San Francisco, disponible en la página A12, del Santuario nacional de Nossa Senhora Aparecida.

Comentarios
Publicar un comentario