Escribí este poema durante la semana, pensando en la fiesta de la Natividad de la Virgen. Al final, no de manera intencional, carga una fuerte referencia a la Solemnidad de la Santa Cruz, que hoy la Iglesia celebra.
De la costilla de Adán adormecido,
el Padre formó a Eva, la mujer,
y de María, en Belén, nos ha nacido,
Jesús, Dios que con nosotros quiso ser.
A la serpiente Eva quiso creer,
y tomó del fruto, que dio a su marido.
María, en silencio, quiso acoger,
al Enviado de Dios con un Sí sentido.
Hijos de Eva, desterrados, rogamos,
que esos ojos misericordiosos vuelva,
la Madre, que al pie de una Cruz heredamos.
Cruz, Vid adorada por la Nueva Eva,
Madre de una estirpe, de vívidos ramos,
hijos que en su corazón, orante, lleva.
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