Persistencia de la vida
Y la vida
persiste bellamente
aunque la muerte siempre viene callando,
llenando con la ausencia
los sentidos.
Pero el corazón,
solo él,
intuye una presencia:
una pequeña planta que nace
en un rincón perdido de la historia.
Una pequeña semilla
que cayó en el camino
y un viento suave llevó a la tierra,
que una lágrima discreta
humedeció tranquila;
echó raíces y se volvió arbusto
mientras el sembrador
se ocupaba de otros negocios,
de guerras, litigios,
de la vorágine de los problemas.
Hasta que un día,
caminando bajo el sol ardiente,
absorto se ve sorprendido
por la dulce sombra de ese arbusto,
acariciando su ajado rostro
con su frescura,
dando reposo
a su corazón inquieto.

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