La higuera
¿Eran más pecadores los galileos,
cuya sangre fue mezclada al sacrificio,
que los que viven en este valle reos,
sin dar frutos de un amor esponsalicio?
¿Y esos otros, por una torre aplastados?
¿No hay en Jerusalén más pecadores?
Convertíos, os digo, de los pecados,
De las taras, de los mundanos errores.
Y el corazón, cual higuera bien abonada,
dará frutos sabrosos, en tiempo debido,
dulzura que por el Padre es saboreada.
Y de piedra en carne será convertido,
Y bombeará la sangre transfigurada,
De los hijos que al Hijo fieles han sido.

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